Ya no puedo desconocerme

Meditación con Mataji Shaktiananda

18·03·2026

Busca que el respiro te defina, lógralo.
Hazte consciente, paciente contigo

y extiéndete en serenidad.

Observa los pensamientos, déjalos tranquilos,
que transcurran con confianza, sin temerte.
Déjalos pasar, ni los inhibas ni los detengas,
que te crucen, hasta que por ellos mismos sepan
de qué se trata tu sentir, tu disposición, lo que quieres.

El logro sería que tu mente se calme
y que se sienta atendida.
No es tan fácil contener lo que es,
lo que le exiges, le atribuyes, le provees.
Que sepa que el respiro disipa,
que esa gestión de memoria que hace
sea digna, noble, que ya estás en la tarea que es,
y que no presione.

Observa tu capacidad de inamovilidad,
el gusto que da  jugar así con la atención,
saber contenerte y manejar conscientemente tu respiro.
A todo gusto, porque si sientes tensión, respira más,
focaliza el dolor, la angustia,
hasta la memoria oculta.

Mi respiro es todo,
es mi gran proveedor de lo que soy
y del aliento divino que existe.
Es mi vida misma.
Mi respiro es todo y nutre todo mi Ser,
por eso debo saber de qué lo alimento,
qué me atrevo a respirar, dónde, con quién.

Me hago cada vez más consciente,
y respiro cada vez más consciente.

Cuando sé que ya he pasado por momentos
de incómoda retención,
de devastadoras aceleraciones,
de privarme, y hasta ahogarme,
insisto en darme el aliento que es,
para saber y poder respirar así, en calma,
sabiendo que esta es la forma más nutritiva
de alimentar mi Ser.

Ya no estoy tan hambriento ni tan sediento,
sé hacer lo que es, sabiendo quién soy.
Permanezco potenciando mi silencio,
valorando mi quietud y conmoviéndome
con este gesto de amor hacia mí.

Ya no debo atormentarme más,
he aprendido, he comprendido,
y estoy ejerciendo lo que mi Ser es,
aceptando dónde me he establecido,
lo que vivo hoy, el presente que es,

y todo lo que ocurre.

Dejo que mi silencio me hable.
Ya no le temo a lo que mi silencio es,
y lo siento, lo percibo comprometido,
a detener esa turba a la que me someto
tan inconscientemente.
Que clama, reclama, grita, vocifera,
insulta y se agrede, por desconocer lo que es.

Ya no puedo desconocerme ni ignorar nada,
todo está tan expuesto.
¿Cómo no valorar lo que alcanzo?

Alcanzo mi propio respiro,
todo lo que contengo
y lo que soy capaz de expesar,
así como lo que me provoca ser y hacer
desde este sentimiento tan humano,
con el que me provoca, asimismo,
alcanzar a cada humano.

Me silencio con amor,
con respeto, con confianza, con verdad.
Sé que sabré sostenerme, no rendirme,
expresarme simplemente como soy.

¿Qué pasa en este mundo?
¿Quiénes somos en este mundo?
¿Qué queremos en este mundo?
¿Qué deseamos alcanzar?
Si el Ser somos.

Respira profundo
conteniendo lo que eres,
buscando descifrarte cada vez más,
atenderte como es y sobre todo:
amarte como quieres.
Tienes que querer eso.

Respira profundo, en gratitud,
por lo que cada vez te propones más.
Sé fiel a ti, respira.

Om Namaha Shivaya

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.