Haz que toda respiración despeje, concentrándote.
Haz ese ejercicio, despejarte,
y observa lo que te produce tu visión interna,
cómo se ajusta y se reacomoda,
ese no ver ni destellos ni sombra.
Despeja.
La inmovilidad en tu mirada interior,
quietud ocular, quietud.
Hasta que con serenidad
puedas elevar tus ojos y mantenerlos así,
quietos, firmes y elevados.
Son tus ojos, es tu mirar, es tu visión,
son tu ventana y las puertas de tu Ser.
Todo reposa en ti con quietud,
y quien recibe todo: tu propio sistema,
que se ordena así,
y lo que se agita en tu mente busca calmarse.
Lo que se agolpa, se atropella, produce ruido,
que se calme, procura el despeje.
Aquieta la mente
para que los pensamientos también se aquieten.
Que lo que pienses sepa mantenerse en quietud.
¿Cómo son tus pensamientos?
Y no es que los definas, los sientas,
porque lo que son, es lo que sienten por ti.
Y lo que sientes por ti, es lo que son.
Entonces ahora, en este momento,
bríndate pensamientos conscientes, amorosos, serenos,
hasta que se despejen y se queden quietos.
El respiro consciente en entera atención.
Y así estás en vida, en tu vida,
viviendo esta vida.
¿Cómo es tu vida?
Tampoco la definas, siéntela.
Siéntela, porque es el más puro ejercicio de tu Ser.
Y sé que sabes por qué,
porque sentir tu vida, es sentir la vida toda,
la vida que existe, en la vida de todos, de tantos.
Y sé que sabes también lo que pasa en este mundo:
la vida ha perdido valor,
por eso debes respirar en plena conciencia
y entera confianza.
¿Qué crees pasó?
¿Por qué ha perdido valor?
Porque si sientes bien, sabes lo que la vida es,
y el valor que le das,
no solo tu vida, la de cualquiera.
Y lo sabes bien porque respiras bien,
te afanas a eso, te abocas, lo disfrutas,
te disciplinas.
¿Cómo se cree, además,
que una vida tiene más valor que otra?
¿Qué le da valía?
Cada vida es el Ser aunque no lo sepa
y ni siquiera quiera serlo.
¿Cómo va tu respiro?
¿Qué tan vivo?
¿Qué tan consciente?
El respiro queda ahí, sostenido,
más que consciente, sabiendo que la vida es,
por el momento que es, hasta que ya no es.
Y la vida dejó de ser.
¿Crees que solo somos capaces
de sentir la vida, en vida?
Ya has experimentado cómo se siente
la muerte en vida.
Y puede que sea la tuya, así como la de los demás
y te aferras al respiro.
Hazlo ahora pero entiende bien lo que aferrarse es:
es contenerte en tu vida toda,
es considerarte desde tu amor todo,
y desde ahí, desde eso,
serás capaz de conmoverte en vida
por tantas muertes que suceden,
que se expresan, que se cuentan.
Respirarás desde tu quietud
y honrarás lo que la Ley en luz es.
No temerás ni juzgarás,
pero siempre sabrás lo que se siente
al ver en vida la muerte.
Y entiende bien:
algunos se van sin condena,
porque aunque no lo creas,
se ha decidido liberarlos.
¿Sabes por qué?
Porque no hay quien atienda
la maldad y el descontrol.
Así que valora tu vida
ante la humana decisión de desvalorizarla,
ante la furia de poder.
Hazte consciente, medita en tu Ser,
haz fuerza para el amor que Es.
Desde mí, gratitud.
Desde ti, todo lo que puedas y quieras.
Agradece siempre más.
Respira, hazte presente,
alégrate por tu vida y ama más.
Om Namaha Shivaya


