Respira con serenidad, procúratela.
Dirás, ¿cómo? ¿Es que acaso se respira serenidad?
Y bien sabes que no, por eso te estableces así aquí,
ubicándola en ti, ni siquiera buscándola,
sabes lo que contienes
y por eso es que tratas de aplacar inquietud.
Así que respira atendiéndote, observándote bien,
percibiendo lo que sientes, abriéndote en tu espacio.
Y lo primero es abrirte a tu intención,
saber permanecer en ti,
resistir tus tensiones y eso mismo, aplacarlas.
Todo lo que se expresa en ti, desde tu respiro,
lo que piensas, lo que tomas, desechas,
lo que te sostiene y hasta lo que intenta tumbarte.
Por eso cada respiro cuenta,
desde tu más firme intención de permitirte ser tú,
estar contigo, brindarte sosiego.
Y aunque pareciera que te detienes,
es más lo que sigues, lo que avanzas,
en un mundo así, en donde abundan y redundan
los epítetos sobre cada condición humana.
Reconoce y acepta tu condición:
vives, te atiendes, respetas,
y el respiro te acompaña y te define.
Que te defina sin calificarte, sin titularte,
sin que se quiebre ninguno de tus destellos,
y ni ocupes tu mente en etiquetarte.
Hoy, cuando nada ni nadie
quiere prescindir de un nombramiento,
de una asimilación, de una pertenencia,
de un colectivo.
Hoy, cuando se llama a la unión
para establecer trincheras y afectar,
atacar, combatir, denunciar, apelar.
Y tu respiro intacto, definiéndote,
ni queriendo describirte, ni narrarte ni identificarte.
Hay tal desespero, tantos miedos.
No te afilies,
resuelve ser con y desde el principio que te creó.
Respira, porque tu principio es cualidad
del sistema del que te has hecho.
Respira de verdad.
Hemos mutado tanto, básicamente resistiendo.
Pero hoy sabes, hoy sientes,
que ya no hay más aferramiento.
Ya luchaste, combatiste, guerreaste,
sucumbiste y te elevaste.
Y hoy, cuando ves todo esto
y persiste la idea de abatirte, respiras igual,
con una victoria seguida por lo que tu alma ha sido,
y más que segura por cómo te sientes hoy.
Dime, ¿vas a entregar tu alma?
¿Vas a demorarte más? ¿Vas a elegir lo oculto?
¿Vas a reincidir? ¿Vas a alimentar sombra?
¿Te vas a engañar?
Despide todo eso y atrévete a más.
Despide a todo aquel
que se desconoce y te desconoce,
sin hacerle guerra, sin ni siquiera herir.
Ábrete, reconócete más, relaciónate en luz.
No respondas a campañas,
ámate de verdad -no como te dicen-,
alienta tu propósito y sigue respirando así,
en silencio, a plenitud.
Que griten, que se escondan,
que ofendan, que irrespeten.
No tengas miedo, tarde o temprano se callarán.
Gana más silencio, gana más verdad, ni la expongas.
Confía cada vez más en ti,
en ese respiro que te alienta tanto,
que te lleva a ti, porque se sabe en ti.
Vive hoy en este mismo mundo,
al que ya conoces, al que ya amas
y del que ya sabes lo que tienes que hacer,
siendo así, tal y como eres, y cada vez más.
No abandones nunca tu sentir, tu Ser, lo que eres.
No olvides nunca lo que viniste a hacer y ser.
No renuncies a tu verdad más pura,
no entregues ni tu alma ni tu espíritu.
No te condiciones más, ni alientes tu dolor,
tu rencor, tu venganza.
Aplaca todo eso, libera tu verdad, sé.
Respira a profundidad,
respira consciente, respira fuerte,
sabiéndote hoy aquí.
Alegra al mundo con lo que eres.
Alegra a los tuyos, siendo como eres.
Alégrate.
Solo así habrás vencido.
Respira más, agradécete.
Om Namaha Shivaya


