¿Sabes bien lo que necesitas liberar?

Meditación con Mataji Shaktiananda

23·04·2025

Dale un ritmo a tu respiro,
si quieres juega profundamente a sentirlo,
a que no se te escapen inconscientemente.
Formula cada respiro a plena conciencia,
regulando, modulando, lo que permites entre,
sepas y quieras sostenerlo,
y luego exhala libremente,
que salga lo que no te pronuncia.

Es que el aire, el prana, nos permite tanto.
Y sigue observándote,
cómo te asientas, te calmas,
y te permite percibir cualquier alteración,
sobresalto, inquietud.
Resta todo eso, respirando así.

Y del ejercicio libre, piensa apenas,
de todo lo que estás escapando,
de lo que sabes te atrapa.
Sean los mismos pensamientos,
alguna situación, lo que pareciera obstruirte,
impedirte ser o hacer algo.

Que tu sensación de respiro sea liberar.
Que tu petición del alma sea liberar.

¿Cuánto necesitamos liberar?
¿Sabes bien lo que necesitas liberar?
¿Has guardado observación sobre eso?
Y más sabiendo que, sea lo que sea,
en donde más se expresa lo que te atrapa,
es es tu mente,
en lo que no descifras, no develas.
Y se hospeda como incomodidad, desajuste.

Y te preguntas,
¿cómo es que logro alcanzar un momento así?
¿Cómo es que elijo contenerme
en un momento así?
¿Cómo respondo a mi necesidad
de crear un momento así?
Y te lo permites.

Y si hasta el respiro cede, ni te ocupa,
se mantiene a ritmo, a asistencia,
mostrándote de todo lo que eres capaz.

Un momento voluntario, una actitud pura,
una ofrenda de tu sabiduría.
Y estás ahí, permaneces,
respirándote todo, consciente de todo,
y logrando que tu mente te asista.
Es milagro, es maravilla.

Es la forma más sabia de contemplar al mundo,
y que el mundo te contemple.
Y el mundo que es, más allá del que te habita,
el mundo que presiona, que asalta,
que se dispone, en el que se coexiste,
con todo lo que es, con lo que ocurre.

Y tú te permites este momento,
que ocurre en ti,
que cada vez es más silencioso,
estable, porque has ido corrigiendo,
atendiendo, disolviendo tensiones.
Te has modulado y prestado más,
para momentos así.

Que no te inquiete la disciplina,
ni demandes ni objetes,
ni tampoco exijas.
Cuando se busca tan conscientemente
saber, poder, querer,
 reinjertarse a la constante que late,
solo celebra resultados, sin exaltarte,
ni pretendas destellos.

¿Qué podría celebrar el silencio?
¿Qué festeja el acople?
¿Qué algarabía pretendería la paz?

Y es que tomas tu hilo,
deshilvanado ya,
y en mirada infinita
lanzas puntada a puntada,
ese alcance de tu tejido magistral.

Es como tu manto natural,
tu cobijo existencial,
tu vida tendida en
estos paisajes que trascenderás.

Es que has ganado tanto espacio interno.
Has armado tu tiempo, lo has confeccionado,
y estableces momento a momento,
lo que tu vida es, esta vida,
en este mundo, respiro tras respiro,
hasta que cesen.

Cómo has vencido miedos,
cómo has soportado estragos,
y has sabido revitalizarte,
amándote así.
Es momento que lo reconozcas.
Te lo reconozco tanto,
y te agradezco también, profundamente.

Es trabajo del alma,
y las almas saben.
Por eso hoy, reconoce y agradece
tus momentos así.

Respira profundo,
prométete siempre comprender al mundo,
comprendiéndote a ti.
Respira más y cobra el aliento
para saber seguir.
Sigue confiando aunque te hayan herido,
y de esperar, todo lo que sepas y quieras hacer.

Ya sabes.
Ya sabes.
No todos obran en luz,
así que toca seguir respirando.
Mantente en gratitud.

Om Namaha Shivaya

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