Conducto y Fuente de tu fuerza

Meditación con Mataji Shaktiananda

30·04·2025

Haciendo tu esfuerzo,
produce la respiración desde el abdomen.
De esta forma bajarás tensión,
ansiedad, intranquilidad.
Haz clara revisión de que lo logras,
y libera tu pecho.
No solo hay más espacio, hay más contención.
Almacén irreductible de nuestros miedos.
Así que esfuérzate ahí.

Es tan poderoso tu organismo,
tan sabio tu sistema.
Percibe cómo te vas liberando.

No en balde nos decimos:
“nos tomamos todo a pecho”.
Libéralo.
Hazle espacio al amor y no al dolor.
Libéralo de tensiones, por fuertes que sean.
Respira, respira, respira.

Y cuando esto haces,
se agudizan los pulsos y los latidos,
hasta sentirlos.
Se van manifestando, se acoplan y se preparan.
En este momento te reconfiguras,
es más que una disposición, una actitud,
es abrirte a tu atención, a saberte en ti.
Y lo que tendrías que atender es:
¿qué quieres saber, que creas no saberlo?

Y el respiro decodifica,
se distribuye y lo cognitivo brota:
saber que eres esto, una extraordinaria criatura,
condicionado para existir,
para vivir, para respirar.
Y que contienes algo por demás extraordinario:
un Atman. La fuerza de tu Ser.

Dirás: ¿Es acaso una forma única de fuerza?
Sí.
Y en la medida que conciencia haces
de lo que eso es, sostienes la fuerza.
Dirás: ¿de dónde proviene?
¿Quién me proporciona la fuerza que soy?

Respira.
Y como sistema que eres, entenderás que existe
lo que te brinda esa fuerza, esa energía, esa luz.

Te pregunto, ahora, ¿tienes idea, intuyes,
sientes, presientes, reconoces, aceptas?
Respira, porque lo que respiras es.
Se trata del más inmenso conducto,
asistido y conectado a lo que la misma Fuente es.

Dirás: ¿es el conducto o es la Fuente?
Todo y más.  
Lo que te expelió, y te permite estar aquí,
así como eres, desde lo que tu sutileza es,
 hasta tu densidad.
Y eres perfecto.
Más cuando sabes ser eso y te atiendes así,
explorándote, descubriéndote,
trabajándote, amándote.

Percibe cómo responden tus circuitos
a razón del respiro. 
Cómo te sostienes ahí, incólume y exacto,
erguido, atento, hermoso.

Es así que conectas
a través de tu valiente respiro,
con esa fuente-conciencia
que te alimenta en luz,
aunque padezcas de alguna oscuridad,
aunque te quiebres,
aunque ni siquiera respondas.

Es una bondad inimaginable,
es una compasión infinita,
es una muestra de amor tan vasta.

Y dirás:
¿Por qué aquí? ¿Por qué yo?
¿Desde cuándo? ¿Hasta cuándo?
Hasta que así lo quieras.
Más, si puedes, si quieres,
expandirte hasta lo que eso es.

Dirás:
¿Cómo? Desprendiéndote de esto.
Y no es que lo ignores, al contrario:
 disolviendo, sanando,
hasta desalojando, convirtiéndote,
transformándote en Aquello.

Y estás ahí, respirando,
ya convenciéndote de nada.
Respira, que lo que eres, sabe; 
que lo que sientes, es.

Ve recogiéndote, ve sintiéndote,
ya cuando has sido capaz de expandirte así,
de hasta desalojarte por un instante
y permitirte ser eso,
así donde estás, así como eres, en esta forma,
en este momento y en esta voluntad, 
que ni imaginas lo que eso ha sido en ti.

Es tanto. Presérvalo.
Agradece y bendícete.
Aunque para todos es,
no todos quieren ni pueden.
Así que respira.

Fortalécete siempre con la bondad que eres,
con la actitud que guardas, y por sobre todo
en tu acción en luz, en verdad.

Conéctate siempre,
ámate siempre,
respóndete más.

Om Namaha Shivaya

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