Amarse es simple y posible

Meditación con Mataji Shaktiananda

25·02·2026

Cada respiro consciente,
que atine a tu sentir, a tu conciencia.
Valora profundamente esta oportunidad, la que produces,
en la que te dispones así, tan abiertamente,
en medio de este encuentro, tu encuentro,
el que hoy sostienes.

Respira confiando en lo que ya sabes eres.
Ya sabes que eres,
y deja que eso que ya sabes eres, sepa;
y se asiente y lo sepas en ti,
y reconozca toda tu corporalidad,
se permita desprenderse.

Y aunque estés ahí, no lo estás,
porque has aprendido a elevarte,
que no a distanciarte,
sino alcanzar una condición
en la que tu conciencia sea más y mejor habitada.

Te elevas en una proyección respiro a respiro,
te insertas en la constante que existe en ti,
y te abres a toda posibilidad de ser en ti.
Y es cuando casi podrías descansar de ti,
desacelerar el tiempo, abandonar tormento,
recomponer acciones y callarte,
mantenerte en respiro absoluto y consciente,
y lograr un alivio.

No es que se detenga todo,
todo sigue pasando, tan solo eres tú
quien se provee una pausa y se invoca,
y al hacerlo, todo lo que existe en ti, confluye;
todo lo que eres, se estaciona;
todo lo que contienes, se aboca.

Y tendrías que soportarlo,
valientemente soportarlo.
Y si la conciencia te da, aceptarlo.

¿Cómo discriminarías lo que está operando en ti?
¿Hacia la bondad o hacia la maldad?
¿Cómo ejercerías ese control?
¿Cómo sabrías qué estás ejecutando en tu hacer?
¿Qué parámetro, qué límite, qué realidad,
 crees haber construído en ti, para ser ese ser autónomo,
consistente, fuerza y verdad?

Es cuando hasta te corresponde mirar alrededor,
si es que daño has hecho,
después de verte a ti, ¿sobre qué solvencia del Ser?
¿Cuál establecimiento de tus acciones?

El respiro que te diga cuánta agitación contienes,
cuánta rabia, cuánta culpa.
Obsérvate, percibe todo de ti,
e invoca más fervientemente a tu Ser,
exhórtalo a que te libere del yugo de tu ego.

El respiro calla, enmudece, invoca al silencio
para que se produzcan los instantes del Ser,
para que se produzca esa elevación que buscas,
porque lo de sentido aquí no es.
Entonces aspiras a esa interacción.

Tu conciencia cede y alcanzas lo que eres.
¡Eres tanto!
Y logras permanecer ahí siendo eso:
lo tanto que eres, sin enigma, sin reproche,
sin esfuerzo siquiera.
Un Atman puro,
 consciente y exacto, despierto y abierto.

El asunto es que mantengas eso,
reflejes eso, aciertes.
Pero estamos aquí,
inmersos en una vorágine incontrolable,
a menos que te impongas y quieras ser eso.
Te revises tanto, te alinees y respondas a la verdad,
no a la que crees eres, a la que es,
sin simulación, sin engaño, sin mentira,
sin deseo oculto, sin deseo insatisfecho,
sin escalada gradual a tu debacle,
sin atentar contra ti.

¡Es tan simple amarse, es tan posible!
Reconócete en el Ser y ejecuta tu verdad.
Agradece los instantes, conjúgalos en ti.

Respira a profundidad
 y agradécete el querer ser.

Om Namaha Shivaya