No renuncies a tu don

Meditación con Mataji Shaktiananda

04·03·2026

Atiende el respiro más que cualquier otra cosa,
haz que la mente haga esa tarea, instrúyela,
y déjale saber lo que tu respiro es.
Aunque no acepte que tu respiro todo es,
no trates de convencerla,
ella llega sola hasta ese respiro y lo asume vital.

Entonces te ubicas en lo que sabes eres,
y si no, en lo que crees eres; hay diferencia.
Respiras y te vas recreando en tu manto etérico,
el que te cubre, así como te rodea,
 y lo alimentas respirando conscientemente,
tan consciente de este presente que vives.
Que tu respiro lo refuerce y en cierta forma te proteja.
Que tanto no sea, para que no te aísles
y puedas percibir la realidad que juega, desde ahí,
desde tu Ser consciente de todo lo que es,
de lo que contiene.

Te serenas, que tu respiro te serene,
y que tu razón también se serene,
más cuando crees no entender
tantas razones propias y ajenas.
Y más, las que se imponen.

Cada quien tiene, contiene,
sostiene, mantiene, su propia razón.
Es la dotación, así fuiste creado y no es poca cosa.
Concebido fue como un don: tener, contener razón,
espacio en el sistema, una mente, un cráneo,
un cerebro ejecutor, y una capacidad.
Ese fue el ideal desde la idea que eres,
del ser que eres.

Y la dotación evolucionó
a la par de tus respiros, más los conscientes,
entendiendo al fin, el fin: hacerte Ser,
hacerte Ser, hacerte Ser, siéndolo.

¿Cómo?
Y el respiro fue a más, cada vez a más.
A lo mejor lo creíste, se creyó,
un alcance, un logro,
pero era tu realidad, la realidad, la única:
crearte en conciencia, respirar con conciencia,
respirar por la conciencia, respirar siendo conciencia.

¿Qué más razón?
Y lejos de ser una fijación mental,
es tu más firme anhelo.

¿Qué ha pasado?
Y ha pasado tanto, nos ha pasado tanto,
hemos hecho que pase tanto.
Y se ha perdido tanta razón,
nos hemos convertido en dementes,
hemos perdido tanta conciencia.
¿Y el fuego creador?
¿Y la luz eterna?
¿Y el amor incondicional?
¿Y la paz entre los seres?


¿Y tu respiro?
Que sigue guardando y resguardando tanto.
Ni me preguntes, ya ni reconozco a tantos…
Lo digo sin juicio, prela mi amor.
¿Qué queda?
Y aunque no lo creas: confiar más aún.
Confiar, confiar.


No renuncies a tu don,
menos si ejerces tu luz, tu bondad, tu amor.
Persiste, confía más en ti.

Respira con fuerza,
con lo que sabes es tu valor,
con el que te has sobrepuesto
a lo que tus heridas son.
Ya lo siniestro no se esconde,
más bien, expuesto está.
No temas a nada ni a nadie.

Mantén tu respiro, reconforta tu alma,
sigue en tu verdad,
reconoce la maldad y no te aflijas,
date aliento y encuentra en quién.
Ya sabes, solo la acción habla,
comunícate en verdad, no te calles.
Eso sí, firmeza y fortaleza en tu silencio,
el que te guarda ante el necio.

Abre tu corazón con cada respiro consciente,
solo eso pide la conciencia.

Bríndate y brinda amor, sé constante.

Te agradezco el ser.

Om Namaha Shivaya

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.