Reserva fuerzas de tus buenas obras

Meditación con Mataji Shaktiananda

11·06·2025

Te visualizas ahí donde estás, dibujándote
con la mejor idea que tengas de ti.
Te perfilas, te rellenas,
y te ofrendas ese tu manifiesto,
tu expresión de ti, esa tu forma exacta,
y la respiras con todo el aplomo y la voluntad
de sentir que vives,
que estás aquí, siendo tú.

Asimismo, observa tu respiro
en la mayor disposición
de interiorizar, de conectar,
de lo que tu expresión es, sea en ti.
Hazte consciente,
habita sustancialmente este presente.

Te vas aquietando respiro a respiro,
liberando tensiones, de todo tipo.
El respiro te sostiene, fácil, dócil,
ligero, sutil, contínuo, libre.

Tienes que estimar a tu respiro libre
y sentirte pleno, capaz, habitado, asistido,
y, lo que más, consciente.

Sigues percibiéndote,
observando lo que piensas
y dejando todo ahí, tan en ti.
Cada respiro está, es, te permite tanto,
te calma tanto, y a su vez produce tanto,
hasta alcanzar ese ritmo
de respiro tan tuyo.

Y lo que te hace sentir, tan tú,
sabiendo así, lo que eres:
ese ser, esa esencia, ese espíritu,
esa alma, ese habitante.
Y el respiro que te hace sentir,
hasta que el sentir ya es lo de menos,
porque ese sentir lo entregas,
esa forma de tu Ser,
que ni siquiera habita,
que tu mente no lo atrapa
y que sabe también permanecer,
sujetarse a esta forma del Ser
que también conoces.

¿Conoces tu Ser?
¿Tu Ser te conoce?
Y afírmalo, amorosamente afírmalo.
Y sabes que es más que este rostro,
este cuerpo, esta instancia vivida, es más,
y que también la muestras, la expresas,
y es lo que contienes.
Eso también respira.

Te pregunto,
¿qué es lo que muestras en verdad?
¿Cuál es el manifiesto que eres?
¿Qué presentas y qué representas?
¿A quién?
¿Qué dices? ¿Qué hablas?
¿Qué expresas? ¿Qué transmites?
¿Qué oyes? ¿Qué escuchas? ¿Qué repites?
¿Qué ves? ¿Qué crees ver? ¿Qué miras?

Y podrías decirme todo,
y es que es así.
¿Quién serías entonces?
Eso mismo: todo.

Respiras consciente como estás,
como quieres, de lo que haces y pretendes.
Tendrías que verte en todo,
tendrías que escucharte en todo,
tendrías que pronunciarte en todo,
tendrías que sentirte en todo.

¿Lo entenderás? ¿Podrás? ¿Quieres?
Eso es lo divino, de lo que humano es.

Respiras breve
y te mantienes así, en suspensión.
Prueba, permite que el vacío se exprese en ti,
que nada pienses, nada seas, nada atiendas,
nada pese, nada juzgues.
Y el respiro, una nada igual.

Eres tan perfecta fórmula,
y aún prefieres lo inacabado,
lo que te demanifiesta.

Respiras profundo ahora,
tan profundo, y ahí estás,
eso es lo que eres,
ese es quien eres,
y bien sabrás si capaz eres
de saber mirarte en cualquier otro,
sea quien sea.
Y lo que dices de ti, dirás de él.
Y lo que escuches serás, el otro igual.

¿Podrás comprender?
¿Podrás creer?
Y bien que te valdría, porque es lo que Es.
Pero en este complejo mundo
por demás ensombrecido,
te niegas a ver lo que la luz es,
la que existe, la que somos,
la que cultivas y trabajas con lo que ves,
con lo que dices, con lo que escuchas,
con lo que tu manifiesto es.

Respira, y por lo que más quieras,
agradece en principio a ti, ser.
Y lo que más, esperánzate
por lo que crees no alcanzas, no eres.
Fortalécete, nútrete del bien,
reserva fuerzas de tus buenas obras,
y adelántate.

Si crees que debes sacar ventajas, hazlo.
Que se escurran las sombras, avanza.
Respira profundo, siéntete ahora,
y, por encima de todo, considérate amado,
un Ser amado.

Om Namaha Shivaya

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