Abre esta meditación
con respiros serenos, profundos,
ubicándote en lo que tu Ser es.
Haz que los respiros sean
tu sutil pronunciamiento,
básicamente lo que tomas y lo que das,
desde lo que eres, lo que vives,
lo que recibes, das y sientes.
Proyecta cada respiro
y siéntelos como el alimento vital,
y lo que tomas de este sistema, de este Planeta.
Agradece por eso, agradece mucho,
así como que tengas un mecanismo
tan creativo de saber y poder
alimentarte de eso, agradece siempre.
Observa tu estado, cómo te dispones
y lo que estás logrando, sensibilizarte,
registrarte, sostenerte.
Valora eso, cómo es que pese a todo
lo que ocurre, lo que acontece,
te propones algo así.
Te atreves, te confías,
a hacer una valoración así.
Y es tu valor, de lo que eres capaz,
lo que sabes necesitas y lo produces.
¿Cuánto produces?
Y consideras la vida,
esto que haces, y el respiro que te atiende,
que se hace tan presente, tan de ahora.
Te muestras en tu interno,
sabes que estás ahí, en tí, contigo, en tu Ser,
y en lo que sea esto.
Pareces meditar, concentrarte,
darte un espacio, conteniendo tu tiempo,
y todo lo que tu tiempo te contiene.
Y es cada respiro.
Lo primero que asoma es tu fuerza,
tu fuerza de voluntad,
la que activas para no reducirte ni ignorarte.
Es para saber, para saber de ti.
¿Qué sabes de ti?
¿Qué quieres saber?
Y es saber ser, y lo estás haciendo.
Cubres, cumples, conoces tu Ser,
quien se expone así, ante ti,
valora eso.
Y se hace al respiro tan valientemente,
buscando el acomodo exacto,
la sensibilidad interna, consciente,
y el toque al alma,
la que respira así, al saberse viva y consciente.
No hay desperdicio, no hay miseria,
no hay temor, no hay riesgo,
no hay desconfianza.
Es lo que es, sea lo que sea.
Es la acción la que te ocupa,
y es el Ser el que atiende.
Estás presente, estás consciente,
estás situado, solo para eso,
para hacerte presente y consciente,
y ahora más.
Habitando estás, el mundo que contienes,
dentro del mundo que es,
y cada día, en tantas formas,
habitas el inconsciente colectivo,
el que presente también está, y lo sostienes.
¿Dime si no es fortaleza eso,
y capacidad de ser?
Por eso es que agradeces, por estar,
saber siendo, integrarte,
responder, corresponder,
y participar de lo que la vida es.
¿Cuán cercano y cuán lejano estás de todo esto?
¿De lo que la vida es?
¿A cuántos respondes y correspondes,
por lo que la vida es, por lo que en vida es?
Y asumes tu respiro,
como corresponde que sea.
Mi condición de vida,
mi situación de vida,
mi actitud, es la de un Ser
que sabe manejarse, que sabe integrarse,
y que se corresponde.
Cada respiro es una respuesta,
y la tomo y la asumo,
desde mi naturaleza abierta,
al evento de vida que cada día protagonizo
en este escenario abierto,
desde donde actúo y habito,
a conciencia plena y a voluntad propia.
Ya no desafío, más bien confío,
en que cada instante respondo
a la oportunidad de ejercer la vida.
Y ya sé que puedo y debo hacerlo
desde el principio exacto
en el que puedo y debo habitar,
sabiendo que amor soy, esa es mi fuerza.
Ese es el sentido que mi creación tiene:
amarme y saber amar.
Por eso respiro, para eso estoy aquí.
Cada respiro es eso, mi forma de amarme,
debo valorar eso.
Hoy que soy consciente
y es mi mayor y mejor aporte
a lo que esto es.
Por eso opero conscientemente,
desde lo que mi conciencia es,
la sano, la respeto, observo
y cuido su pronunciamiento,
la expando y la valoro.
Y sé lo que soy y debo hacer:
amar mi conciencia,
sabiendo que es y forma parte de todo esto.
Ya no me inhibo ni me oculto, ni temo más.
Hay que hacer,
hay que ser esa acción de amar,
y que ésta, mi conexión conmigo mismo,
ante el respiro que soy,
sea también lo que alimenta
la conciencia que Es.
Por eso agradezco hoy y siempre,
saber ser eso.
Amada conciencia, gracias por el momento.
Gracias por la oportunidad,
gracias por mi voluntad.
El respiro consciente se hace presente.
Respiras profundo y te sabes en el Ser,
y estás ahí cada vez más presente.
Retomas el respiro que te hace sentir
qué y cuánto habitas,
y que estás aquí y ahora,
y que por encima de todo,
lo que sabes y haces siempre es
agradecerte la vida que eres.
Om Namaha Shivaya


