Sabio es el amor. Sabio es el sentir

Meditación con Mataji Shaktiananda

15·07·2026

Respiras consciente, ubicando un ritmo en ti,
que te vaya generando quietud,
sosiego, tranquilidad.
Atiende bien tu respiración,
que te ocupe, y así, todo lo demás se ordena,
sobre todo tu mente,
que la mantienes ahí, atenta al respiro
y queriendo saber qué le produce.
Si es sabia, se complace.

¿Crees que tienes una mente sabia?
Y no se lo preguntes, solo siente.
¿Crees que es sabia por lo que sabe pensar,
por lo que quiere pensar,
por lo que cree necesita pensar?

Y a manera de secreto, dile:
sabio es mi sentir,
ese sentir que sabe cómo quiere estar,
cómo ha sabido asimilar todo esto;
quien acepta ya lo que está propuesto,
quien entiende bien lo que soy y quiero.

Mi sentir es sabio.
No necesita noción, conocimiento,
más que saberse en mí, sentirme a mí,
reconocerse en mí.

Es mi sentir quien respira,
quien me respira y quien se deja respirar,
de tan sabio que es.

Muchos creerán que todo saben,
y hablan, vociferan, gesticulan, se atormentan.
Ni siquiera imaginan que sabio es el silencio,
el que no oculta, ni emite ni omite nada.

Y el respiro que sabe tu sentir
y se produce, sabiendo que es aliento,
sabio por lo demás.

Dirás, ¿cómo siento mi sentir?
Y en momentos así,
se sabe innecesario, de tan sabio que es.
Te deja, te suelta,
no pretende aprisionarte ni condicionarte;
te libera, de tan sabio que es.
Y no es que se reduce,
se amplifica, reduciendo latir.

Dirás, ¿qué es lo que me siente?
¿No es mi latir?
¿No es ese pulsar?
Es tanto más…

Es que manejas otras instancias y vibras ahí,
y lo propio es no sentir,
aminorar ese latir, pulsos en cesación;
y en ese mínimo aliento, el Ser,
el maravilloso Ser,
el soplo de la conciencia.

Y te suspendes ahí,
creando el tiempo, el único posible,
el instante vital del presente único,
en el que se conjuga todo,
todo lo que existe, y lo que más:
tu sustancia de amor,
tu sabia sustancia de amor;
la que ya no ignoras, ni rechazas ni niegas,
la que te habita sabiamente
y te recorre y te agiliza en la vida que eres,
en la conciencia que formas.

Dime, dime, dime:
¿qué más necesitarías?
¿A quién?
Dime, déjame saber
¿qué o quién te perturba?
¿Quién te ha herido?
¿Quién se atrevió?
Sin haber sabido que nunca fue a ti
Dime, ¿quién te ha mentido?
Sin primero haberse mentido a sí mismo.
Dime.
Dime de tu dolor

Acuérdate: sabio es tu sentir,
así que respira firme,
respira profundo, respira en tu razón,
y agredécete, agradécele a tu mente
por su disciplina y su amor.
Confíale siempre tu verdad
y así se sentirá sabia.

Tú, respira siempre en tu verdad,
para que sabio seas.
Ya no discutas, ya no te vengues,
no permitas que la maldad irrumpa,
desafía sabiamente a tu temor,
y condúcete siempre hacia lo que sabes eres.

Sabio es el amor.

Om Namaha Shivaya

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