El cuerpo aplomado, bien centrado.
Visualízate en una postura perfecta
y trata de relajar cualquier tensión,
hazlo respirando hasta que puedas percibir
tu libre fluidez.
Nada te estorba, nada te impide.
Cada respiro consciente,
logrando que todo tu sistema
se acople al tono, y él a ti.
Que los sonidos se correspondan,
y tu campo mental se aquiete con cada respiro.
En medio de ésta odisea,
nos toca tantas veces prepararnos,
y es así como te preparas
para saber estar en ti, para probar tu calma,
y la voluntad de conexión.
¿Qué tanto has despejado,
para facilitarte esto?
¿Cómo logras transitarte?
¿Qué conduces internamente?
¿Qué mismo, te reclama el cuerpo?
¿Qué latir, qué pulso, se pronuncia?
¿Cómo se establece ese respiro consciente en ti?
Encuentra cómo.
Y tu mente cede, se abre, se expande,
y se alienta a ser, a ser eso que eres.
Quien se aquieta así y enmudece
para que sea tu mudo silencio
quien se exprese.
Y respiras en toda tu expresión,
porque el respiro es eso, tu expresión
en este plano de vida.
De no darse, no podrías,
así que respira expresándote ahí.
Hazte consciente de la vida que eres,
y qué tanto sabes, quieres, puedes, ser, esa vida.
¿Cómo se expresa tu vida?
¿Cuál es la expresión de tu vida?
¿Cuál es la cualidad de tu expresión?
Asimismo la sensibilidad.
¿Qué expresas?
Siendo el manifiesto que eres, ¿qué expresas?
¿Acaso toda tu tensión, tu enojo,
tu incomprensión, lo que ignoras?
¿Qué expresas?
Atiende tu respiro,
así como lo que corporeamente expides,
porque todo eso es tu expresión,
todo eso es tu energía,
todo eso eres tú.
Y está tu mente,
que en momentos así,
le da por querer expresarse.
Si supiera su capacidad,
ni se atreviera a distraerse.
Respira y haz que el respiro la pulse,
module, ralentice sus ondas,
y los pensamientos se diluyan,
se dispersen, se desencuentren,
se desencadenen, se liberen.
Eso también es energía,
que en principio te impacta a tí,
y después a todo.
¿Qué expones con lo que piensas?
¿Qué expresas?
E igualmente tienes que depurar conscientemente,
respirando así.
¿Qué quieres pensar?
En un momento así, ¿qué se te ocurre?
Y si respiras, no atrapas ninguno
y ninguno te atrapa. Libéralos.
Si supieras que así, en momentos así,
lo que expides es tan ligero y sutil,
tan beneficioso.
Ante tal sobrecarga,
que en ti dispongas tu mente amplia,
abierta, profunda, silente y amorosa.
Y el respiro quedo,
tan prescindible, tan abrigado en ti,
tan consciente de la energía que es, que eres.
Y el silencio que alcanzas,
y lo que expresa ese silencio.
Es cuando sabes que tu silencio te expresa,
cuando te reatomizas y dispones todo tu sistema,
para que expreses todo lo que eres:
un ser, un alma, un manifiesto,
que, aunque no lo sepa,
solo quiere expresar amor.
Y todas estas odiseas,
por demás dolorosas,
son parte del riesgo que tomas cada vez,
para ser la expresión del Ser.
¿Cómo no amarte?
¿Cómo no conmoverte?
¿Cómo no hacerlo?
¿Cómo no proponerte?
Si jamás se nace vencido.
Exprésate, atrévete, arriésgate, acciona.
Restablece tu energía, sánala
y hazte en la voluntad de expresar lo que eres.
Aunque no te sientas tan humano,
haz el esfuerzo.
Por eso y para eso estás aquí.
Aunque veas debilitadas
tus propias fuerzas por ti, restitúyete.
¿Sabes cómo?
Haciendo el bien,
expresando y exponiendo verdad,
conteniendo solo eso: luz.
Respira profundo,
consciente ya de tu aquí y ahora,
agradeciendo tu manifiesto,
la verdad de tu expresión.
Bendíce tu energía, produce luz,
expresa amor, considera ser más.
Que todo de ti exprese verdad.
Respira y agradece,
y cada vez más, sella ese compromiso,
el de saberte amar y jamás dañar,
a nada ni a nadie.
Confía siempre que lo que te resta
es bondad, gracia divina, energía pura, luz.
Om Namaha Shivaya


