Haz con tu respiro
que todo se integre a ti y que tú te integres a todo.
Haz respiraciones profundas, conscientes,
buscando aquietarte.
Obsérvate bien y, más que rígido tu cuerpo,
distendido, reposado,
e igualmente consciente de la postura
y la actitud exigida, amorosamente exigida.
Que cada respiro te lleve más adentro,
más profundo, más calmado,
observando cada pensamiento,
cada tensión y, lo que más,
si algo te inquieta, respira eso.
Hazte la idea de que tu respiro impregna todo,
que como te sitúas ante tanta vitalidad,
siéntete vital.
Observa cuánta disposición guardas,
si estás queriendo estar así o si algo te
lo impide, te estorba, te distrae.
Cálmalo todo respirando.
No te cierres, en principio, a lo que sientes,
ocurren tantas cosas cuando desde tu quietud
te permites experimentar lo que contienes.
Y está este cuerpo, que percibe, que vibra,
que se sensibiliza.
Y ocurren sensaciones, y son hasta estímulos,
que te permiten permanecer así,
tan atento a ti, y decides si creerte o no,
tanta maravilla, tanta conmoción,
lo que verdaderamente produces.
Te pasan corrientes internas, descargas,
y te las crees, porque existen.
Tu cuerpo bondadoso las recibe.
Y el respiro que ayuda, que gestiona todo.
Y poco a poco,
tus sentidos se inhabilitan, reposan igual,
se prestan a lo que está ocurriendo.
Tienes que maravillarte,
tienes que disfrutarlo, tienes que calmarte,
tienes que creerte.
El respiro que produce,
la mente que responde,
y el cuerpo que se desensibiliza.
Y tú estás, eres, en ese otro estado,
en ese espacio tan interno,
que ni siquiera imaginas.
Es cuando debes permitirte todo:
libertad, plenitud, confianza, amor,
entendimiento, fortaleza.
Todo en tu respiro,
que poco a poco disminuye,
deja de habitarte de tanto que se expande.
Y tú, a plenitud ganada,
a mente quieta, nada que sentir,
nada que escuchar, nada que esperar,
nada que resentir, nada.
Y a la vez tan presente, tan en ti
tan pleno, tan amado, tan en tu logro,
venciendo agobio, inexactitud, desafío.
En avance, en alcance, en tan fiel muestra de ti.
Dirás, ¿cómo registro esto?
Solo si es verdad, solo así.
Solo si ese respiro te lleva ahí.
Solo si el mismo respiro cesa,
y tu suspensión se produce, gravitas,
obra el silencio, te colmas de amor.
Eso sería la verdad, así sería tu verdad,
tu juego limpio del alma,
la resplandecencia de tu luz,
y el manifiesto puro de tu amor.
¿Y de qué se trata esto?
De que seas eso, de que sostengas eso,
de que seas capaz de mantener actitudes nobles,
de que creas tu realidad y que sea sana,
que ni te dañe, ni a nadie.
Que te pronuncies en verdad,
sin herir, sin mentir,
y que actúes correctamente,
amablemente, sanamente.
Que esa sea tu actitud de vida,
y que te alcance siempre tu respiro
para habitarte, para ejecutar tu sombra,
para que liberes tensiones kármicas,
y sepas siempre creerte y seguir amándote.
Respira profundo,
hazte en este presente, recrea la vida,
acepta quien eres, haz el bien, sé verdad.
Om Namaha Shivaya


