Demoler lo que me atrapa

Meditación con Mataji Shaktiananda

12·03·2025

Abastécete plenamente de prana.
 Hasta la cualidad del aire se transforma
 con tu propia modulación,
lo que aspiras, lo que sientes, lo que existe.

Visualízate en esta postura, en esta situación,
e integra tu halo, tu resplandor, tu aura-esfera.
Y, más que sellarte o protegerte, ábrete,
imaginando también la esfera que te contiene,
lo que te asiste
 cada vez que te pronuncias, sabiendo ser.

Y es así que tu respiro se hace consciente,
se establece en confianza,
y logras esa calma tan precisa
 en la que los pensamientos no interfieren.
Se permiten cruzarte sin inquietarte,
respetan tu respiro.

Te van llenando de eso,
no digamos que de una paz,
pero sí de una tranquilidad que es tuya,
que es propia,
en la que puedes expandirte con complacencia,
con seguridad y con entendimiento.

Es que te das a un dominio tan sutil de ti,
 así como a una entrega tan honesta.
Eres lo que está, lo que sientes,
y así, desde tu propia bondad para contigo,
haces el vital ejercicio de querer ser en ti,
con aceptación, con firmeza, con tanto amor.
¿Ante qué o ante quién?
Y es contigo, es por ti.

Y te abres:
«Conciencia mía, aquí estoy, esto soy,
atreviéndome a habitar un espacio
dado en un tiempo perfecto,
que he armado
desde todo aquello que me configura,
lo que he traído y lo que me quiero llevar».

Y respiro así, respiro en bien,
siendo consciente de eso.
Eligiendo momentos así para saber seguir.

¿Qué tanto he traído? ¿A cuántos? ¿A quién?
¿Qué he atraído? ¿Qué he decidido?
¿Cómo he actuado?
¿Qué tanto me he develado?
¿Qué permanece oculto?
Y todo eso lo respiro,
porque está en mí, lo contengo,
y se mantiene así
en el presente que Es.

¿Qué he definido?
¿Qué he identificado?
¿Qué he asumido? ¿Qué he trabajado?
Y respiro.
Sé que ya sé, sé que ya sé. Sé que ya sé.

Y juego:
«Lo que yace en mí,
que ya sé que no es de mí, no lo sostengo.
Desde que mi decisión fue:
transformación, desprenderme, desarraigarme,
demoler lo que me atrapa de mí.”

Y, aunque me cueste,
ya sé percibir mi propia liviandad,
habiendo detectado, desprogramado y disuelto
lo que ya yacía como mi lastre, mi demora,
mi inconsistencia y mi inconsciencia.
Quien respira hoy, consciente está.

¿Cómo lo sé? Y es que no debo dudar.
Tan solo este ejercicio, esta disposición,
 este contacto, este respiro,
es un asunto real, es un hecho concreto,
es una verdad íntima, es una necesidad profunda,
porque sé que quien yace aquí hoy, vivo está.

Mi vida, mi vida, es mi vida.
Y respiro en ella, así tan consciente,
expresando mi amor, el que me sostiene,
tal como mi respiro tan exacto.

¿Cómo no saber qué hacer?
¿Cómo confundirme? ¿Cómo arrebatarme?
¿Cómo desolarme, si lo vital,
el respiro en amor, sabe llenarme?
El que nada guarda, nada esconde,
el que no miente,
el que me lleva a actuar en bien,
en luz, en verdad.

Aquí quien vive, aquí quien yace hoy,
aquí quien respira,
es un ser abierto en conciencia,
que respeta la Ley, y produce luz y amor.
Aquí quien soy, es la expresión del Ser,
quien me creó a su imagen y semejanza,
para ser en Él.
Por eso existo, vivo, actúo: para ser.

Respiro tan profundo como puedo,
atendiendo bien el momento presente,
en el que todo sé, todo soy, todo puedo.
Y por eso agradezco, me agradezco
y proyecto esa gratitud a todo espacio posible,
 donde sé que el Ser es y habita.
Amado Ser, conciencia viva y activa.

Sé siempre, ama más,
refleja luz, sé consciente, dí verdad.

Om Namaha Shivaya

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