Acato el silencio y habito el vacío

Meditación con Mataji Shaktiananda

05·03·2025

Hazte consciente del momento,
de lo que estás haciendo.
Marca un eje, un centro, un foco,
y alcanza a estabilizarte, situarte.

Asegura algún pensamiento sobre ti,
sobre lo que crees eres,
y déjalo latiendo,
para que sepas desprenderte de eso.
Que sea tu respiro lo que eres,
y todo lo insondable que te habita,
esa impermanencia que logras
cuando respiras así, en forma tan consciente,
más, para dejar de hacerlo.

Pero es que el respiro alimento es,
el que regula, controla, domina,
más, a lo que tu mente es.

Dirás, ¿es mi mente acaso parte de mi esencia?
Respira eso.
¿Qué tanto de mi esencia, mi mente es?
¿Y cómo podrías escindirla?
Sería un exabrupto.

Por eso es que trabajas respirando así,
para que logre sentirse parte de todo,
 no solo de lo que tu esencia es,
aunque es lo que más le importa.
Así que respirando así,
haces el más óptimo ejercicio,
recurso, para su integración.

Y lo sabes bien,
el respiro la regula, la conmina, la invita.
Y ella se va aplacando en su temor,
en su exaltación, en lo que cree su dominio es,
sabiendo todo cuanto hace, cuanto emite.
Artífice se cree de tus pulsos,
tus latidos, tus torrentes.

Es que si la inundas,
la llenas, de lo que tu amor es,
nada más necesitaría, ningún control.
Hazle saber
que todos tus respiros son tu amor.
Tanto es que, nada necesita hacer ni ser,
que se desprenda igual, que no se apegue.

Poco a poco vas percibiendo
esa liberación, cómo al aquietarse,
ni presión ni tensión.
Se abre, se expande,
 ante este estado de conciencia
que tu Ser es.

Y sin armarte esquemas,
menos ansiedades, respira a plenitud,
con esa constancia tan apaciguada,
casi tan detenida, sin sobresalto,
sin exigencia.
Ni siquiera ese bullicio interno
que produce tu mismo silencio.

Existen silencios con bullicio,
corrientes que se desplazan,
no solo en tu campo, en tus sistemas internos,
aquello que hasta laberinto es.
Calla todo eso respirando así.
Silencia.

Dirás, ¿hay plenitud en el vacío?
¿No es acaso una contradicción?
¿Qué habría que llenar?
¿Qué debería ser pleno?
¿Acaso el vacío mismo, silencioso como es?

Respira apaciguadamente,
sin alteración, sin un falso retomar,
quedamente y a plenitud.
Que lo expansivo se de,
lo profundo se de, lo inmensurable se de,
y ni desconocido es.

Nada a qué aferrarte,
la mente coordinada, el respiro como aliento,
la justa percepción de ti
y el Ser dispuesto en ti,
en tu vacío, en tu silencio,
en el encuentro con la Nada,
por lo que encuentro no es.

Y el respiro que se atreve a cesar.
Si respiro no hay, ¿qué me sostiene?
Si respiro no hay, ¿qué existe?
Si acato el silencio
y me expando en el vacío, ¿qué hay?
¿Sabes habitar eso?
De no haber nada, ¿quién existe, en qué?

Y logro de la mente es,
y ni decir, del alma misma,
la que es del mismo Ser,
en la que depositó lo esencial.

El respiro vuelve
y lo retomas con tanto amor,
para que la misma mente te agradezca
la conciencia en ti,
y el silencio te habla y te dice: amor.
Y el cuerpo se sitúa en tu amor.
Y la realidad te espera,
bulliciosa como es, desde tu amor.

Y la vida, tan hermosa y preciada,
dispuesta en amor.
Y tú, en gratitud, para ti y los tuyos,
con todo amor.

El respiro retomado, profundizado,
manifestando tu amor.
Y la sonrisa fresca y abierta,
dibujándose en amor.

Agradece a lo que Es,
a lo que eres.

Om Namaha Shivaya

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