El Ser es posible

Meditación con Mataji Shaktiananda

05·08·2026

Préstate atención,
más a ese respirar profundo y consciente,
sin exigirte, sin obligarte, libremente.
Respira atendiendo tu necesidad,
hazte de todo el aire que necesites,
más, si sientes opresión,
si estás afectado por algo en tu sentir.

Agradece que te brindas este momento para ti,
habiendo establecido prioridad para tu contacto,
eso dice mucho.
Tienes que reconocer y aceptar
lo que muchas veces no te dices, no te atiendes.
Y es tan simple saberlo,
esto es un acto de amor, del amor que sientes por ti.

No es necesario que identifiques nada ni a nadie,
más que lograr este respiro consciente
que te aquieta, te aligera y te proyecta.

El respiro se sutiliza
y no por mecánico, porque te lo brindas.
Es así como te brindas la vida,
esta vida, esta vida.

¿Crees haberla soñado?
¿Crees haberla soñado tanto que la hiciste realidad?
Te preguntarás igual, ¿es esto lo soñado?
Y de haber sido, ¿dónde se concibe un sueño así?
¿Cuándo fue?
Respiras, sin saber nada y sabiendo todo.

Y pensar que te has despertado
a partir de lo que el sueño fue.
Despertaste, y estás aquí y estás presente.

Y lo que deberías preguntarte:
¿te crees esta realidad?
Respiras para saberlo, porque vivo estás.
¿Es cuestión de creérsela?
¿Es creer? ¿A qué, a quién?
Respiras, en vida como estás.

Y te digo en bien:
ni siquiera se trata de creer,
más bien una condición del estar.
¿Sabes estar? ¿Presente, consciente?
¿Sabes ubicarte?
No es ni siquiera de un modo espacial.
En ti, aceptando tu forma, reconociendo tu alma,
atendiéndote, valorando registros, eligiendo,
sin desencantarte de ti pese a lo que encuentres.

Pero vas discerniendo,
y más, agotando oscuridad
y respondiendo al principio que sabes existe.
Alinearte a la luz, haciendo, de acción en acción,
un logro, concretando propósito
y asistiéndote, ya no con lo que crees,
más bien con lo que sabes eres.
¿Lo sabes?

¿Qué tanto has descubierto?
¿Qué tanto te fascina?
¿Qué tanto más te molesta?
¿Te has instruído?

¿Sabes qué?
El respiro instruye.
Compruébalo, sostenlo,
y si te es posible suspéndelo.
Haz un acto de contención, de respiro interno,
de aliento, alimento.

Es cuando cada célula sabe de ti,
sabe por ti y para ti.
Se sabe y te muestra
tu más íntimo contenido.

Y tú sabrás, tú sabrás.
No es que deberías esperar algo,
¿de quién, además?
Eres tú ahí, siendo en tu Ser.

¿Estás siendo? ¿Te estás sabiendo?
¿Sigues ahí?
Y te digo más: no te aferres a realidad.
Y si es de soñar, sueña con el Ser.

No busques pasado,
no resientas presente, no temas futuro,
hazte cada vez más consciente,
resguárdate de esta realidad y vive con esperanza en ti,
en la propuesta del Ser y, sobre todo,
en trascender toda esta realidad,
toda esta locura, toda esta crueldad, toda esta maldad.

Resérvate para el Ser,
confía en tu fuerza y tu poder.
El Ser es tan posible, es posible.

Om Namaha Shivaya

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