Me pronuncio en mi respiro,
ese que me busca y que me encuentra.
Me ubico en mi espacio y me siento en él.
De alguna forma me instalo
en lo que considero es mi paz,
tranquilidad, quietud, sosiego, calma.
Respiro consciente, ímpetu de amarme.
Respiro en todo eso y percibo mi conmoción
ante mi aliento vivo,
mis fuerzas de vivir y mis ganas de ser más.
Disfruto mi respiro, lo identifico tanto,
lo amo tanto, porque me hace ser
esta conciencia que soy.
Me pregunto tantas veces
¿Con quién o con qué quiero conectar?
¿Qué existe? ¿Qué hay?
¿Quién está ahí?
Y tantas veces doy con esto que soy.
Me observo, me atiendo,
me escucho, me hablo, me acepto,
me recrimino, me ataco, me libero,
me asusto, me consuelo.
Respiro, debo respirarlo todo,
absolutamente todo,
y debo aprender cada día más,
de todo esto que soy,
de todo esto que pienso,
de todo lo que siento,
pero más, de lo que ya sé percibir:
mi esencia en luz,
sin tanto resquemor, sin tanta duda.
Respiro más, me hago en mi paciencia,
que es lo mismo que mi amor.
¿Cuándo fue que empecé a no creerme,
a ignorarme, a no creerme?
¿Cuándo fue?
Aunque hoy sé que no me importa más,
porque hoy he obtenido otra determinante,
una nueva forma de comprender mi Ser.
No existe nada ni nadie
que niegue lo que soy, menos yo.
Ese yo que creí identificaba algo, era alguien.
Y lo que hoy sé, es que solo soy un Ser único,
atento, amable, respetable, considerable,
y del que me puedo fiar, porque ya se sabe,
ya se respeta, ya ha decidido
que nunca más dejará de ser.
Respiro con atención plena,
respiro siendo y sabiendo la vida que soy,
el espacio que soy, el tiempo que soy,
la fuerza que soy, y el Ser único que soy.
Y mi respiro lo dice y refuerza eso,
la convicción innata y sana
de ser el Ser.
Ya no tengo espacio para el dolor,
esa fuga de conciencia que debilita mi sentir.
Ya no tengo espacio para el rencor,
esa mentira orgullosa que me resta amor.
Ya no tengo espacio para la mentira,
ese recurso malicioso que oculta mi Ser.
Ya no tengo espacio para el desamor,
aquello que me impide entregar mi Ser.
Ya resolví, ya disolví, ya decidí.
Ya el respiro no es,
ya sé y puedo contenerme y sé fluir,
y percibo la constante,
percibo mi fuerza esencial,
ya no me abandona y es tan poderosa,
es tan hermosa.
Sé y puedo sostenerme
en esta contención sin respiro, sin temor alguno.
Es por eso que hoy puedo decirme con candor
y a la vez con toda mi fuerza:No me detiene el misterio,
no me detiene la ignorancia,
no me detiene el abuso,
no me detiene el falso poder,
no me detiene la inconsistencia,
no me detiene la confusión.
Persisto y sigo en la fuerza profunda,
de mi Ser despierto, entendido y amado.
Ese es el Ser que soy,
ese es el Ser, mi amado Ser.
Om Namaha Shivaya


