¿A qué logro te atreves?

Meditación con Mataji Shaktiananda

01·04·2026

Date un espacio para preguntarte: ¿qué requiero?
Y lo que sea, bríndatelo.
Ojalá sea serenidad, calma,
regocijo y amor paciente.
Así que bríndate todo eso,
respirando conscientemente,
que todo requerimiento
empiece a disminuír ante tu placidez.

Haz cada respiro a voluntad firme,
consintiendo esa inhalación sosegada, profunda,
una calmada retención y una exhalación
que te despeje, que te alivie.

Empieza a percibirte,
cualquier sensación, que no alteración,
para eso respiras conscientemente.
Observa tu ritmo sin ansiedad
y celebra esa mente tan solidaria, tan fiel a ti.
Que, al saberte, al entender lo que quieres,
cede amorosamente.
Y para el bullicio, cualquier reclamo, se prepara y cede.
Es cuando entras, te permites acceso y hasta te deleitas.

Y estando así, céntrate, haz foco en tu pecho,
ubica bien lo que es el pulsar del Anahata,
antes que distingas tus latidos,
haz que pulse y, si puedes y quieres, visualízate ahí.

Sin concepto haz imagen
de lo que sientes tu pecho es;
a pulso y a latir, ve abriéndote y lleva el respiro ahí,
con empeño, con impulso, con tu fuerza,
hasta que percibas ese ardor,
simulando una presión que no existe.
Estás activando -lejos de la materia- tu umbral,
por donde eres capaz de expresar,
de manifestarte a pulso y a latido.

Serénate.
Que no te asalte la emoción, sé sentimiento.
Y recibe lo que brota, lo que se te dispensa, lo que produces.
¿Guardas algo ahí?
¿Desde qué sentimiento? ¿Acaso con recelo?
Más vale que no.
¡Ábrete!
Sin hacer esfuerzo, sin complicarte, sin idealizar.

Es un sistema contentivo de fuerzas,
y manejas tantas dentro y fuera de ti.
Hay espacio ahí, y lo respiras.
Respira en el espacio de tu corazón.
Sé capaz y arde.

Y no llames eso “nada”, ni forces sílabas,
ni presientas, ni recientas imágenes.
¿Dónde crees que cabe el vacío?
Arde pues.
Y no te creas la sensación, vívela,
hasta el sentir sería poco.

Sabio como eres, ¿qué intuyes?
¿A qué logro te atreves? ¿Qué tomas y qué entregas?
Y el respiro late, y el pulso dilata,
y admites fuerza, y te abres.

¿Sabes? Es por ahí que nos rompemos.
Si es tu caso, haz con tus manos un sutil sello:
izquierda abajo, derecha arriba
y revienta en fuerza.
Arde, e íntimamente bríndate.

Este Ser que soy es de mí,
para que siempre sea del Ser.
Me sello en mi amor, sin dolor.
Me amo profundamente,
amo el Ser, sabiendo que es todo y todos.

Me compenetro con lo que soy,
sabiendo quién soy.
Agradezco al Ser
que ha sabido mostrarme mi propio firmamento:
el reino del amor que está adentro.

Respiro profundo.
Me atiendo en luz, que sería estar en paz,
no guardarme rencor, ni abatirme.
¡Me agradezco tanto!
Me prometo firmeza y sabia respuesta a mi Ser.

Respiro profundo y me acerco al aquí y al ahora.
Presente estoy, presente soy.

Om Namaha Shivaya

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.