Tu paciencia es virtud
Respira conscientemente, haciendo de cada respiro, tu pronunciamiento de vida, de esa tu vitalidad, para estar aquí, para sentirte aquí.

Respira conscientemente,
haciendo de cada respiro,
tu pronunciamiento de vida,
de esa tu vitalidad, para estar aquí,
para sentirte aquí.
Logra respiros profundos,
que te llenen de ti.
Tu cuerpo sabe cómo modular lo que respira,
y lo más importante: cómo respiras.
Sabe con qué quedarse y qué expulsa.
Y si te atreves a pensar,
respirando así, dí siempre:
respiro lo que soy y expiro lo que no.
Que nada, ni siquiera un somero repaso
te genere tensión, distracción, desaliento.
Haz de tus respiros: virtud.
¿Crees que eres capaz de crear virtud?
Así como eres, con todo lo que haces, como piensas,
¿te sientes capaz de crear virtud?
Y es cuestión de que te propongas,
en estos espacios, en estos tiempos,
¿crees que se respira virtud?
¿La reconoces? ¿La procuras en ti?
Respira en virtud.
¿Qué son las acciones de los hombres,
del humano mismo, de los seres creados,
de los que se instalan, de los que invaden,
de los que mutan?
¿Existen acaso para ser virtud?
¿Las alcanzan?
En cuanto a ti, ¿sabes identificarlas?
Por lo pronto, respira en virtud.
Dirás, ¿cuáles son, cómo se obtienen, en qué benefician?
¿Qué o quién las determina?
¿Existen alegatos puros? ¿Se han impartido?
Respira, porque si algo deberías saber,
es que el Ser es virtud,
la más pura virtud, un logro en sí mismo.
Ahora bien, respirando así,
sintiendo así, estando así,
¿te adviertes en virtud? ¿Te sabes en el Ser?
¿Conformas esa virtud?
Es que cuando te propones
situarte así, exponerte así, resguardarte así,
permanecer así, te digo: eres virtud.
Dirás: ¿aquí donde estamos, siendo quienes somos,
pasando todo lo que pasa,
sosteniendo, soportando, casi bajo espanto,
conmovidos, escandalizados, así?
Respira bien, porque hay una virtud
mayor y prodigiosa: la paciencia.
¿Y sabes qué? Pacientes somos,
así que respira consciente, pacientemente,
porque todo esto lo habías esperado.
Todo lo que está ocurriendo,
lo estabas esperando, y lo respiras
con tal conciencia, que virtud es.
No te agotes, aunque te presionen,
aunque resientas.
Hoy que tantos han desvirtuado
y se han desvirtuado,
mantente incólume en tu paciencia,
firme en tu bondad del Ser,
preparado siempre para saber seguir,
y eso es tu más hermosa paciencia;
no la debilites ni lo permitas,
existes en una constante y te trabajas en ella.
Persiste.
Y que aquellos que no han podido,
no te pretendan.
Respira profundo en la fuerza de tu virtud,
en tu paciencia ganada.
Aliéntate, no convengas vacíos,
no establezcas falsos compromisos,
compadece al desvirtuado y sé más,
cada vez más paciente.
Sana tu vida,
sana tu amor,
y ten presente algo:
solo la luz sana.Respira y agradécete.
Om Namaha Shivaya