Tienes que crear amor en ti
Profundiza tu atención y resérvate en este momento. Exponte en tu más sutil condición ante ti, recuérdate en qué andas, desde dónde estás produciendo este…

Profundiza tu atención
y resérvate en este momento.
Exponte en tu más sutil condición ante ti,
recuérdate en qué andas,
desde dónde estás produciendo este momento,
la preparación que guardas,
la intención que vienes desarrollando,
y, sobre todo, tu disposición,
instalarte a conciencia plena,
siendo partícipe de una Esfera creada por ti y para ti,
en la que habita un principio
del que también te acuerdas.
Y con el respeto debido, la correspondencia exacta,
estás presente y te brindas tu atención.
Esto es atender al Ser, en medio de todo y de tantos.
Esto es asistirte, y lo que más: servirte.
Así que respira con atención libre y crea plenitud.
Obsérvate atentamente,
en tu disposición, tu rigor, tu exactitud y tus ganas.
Tu ser amerita tanto, y no es que le debas,
pero es gratitud ante tal permanencia,
tan arriesgada aventura,
tan desafiante sostenimiento.
Bríndate todo.
Recuerda que hay aspectación,
hay condiciones, hay realidades, y hay Ser.
Ese constructo que habitas y te habita
bajo un diseño en ley, del que formas parte.
¿Puedes percibir eso? ¿Qué tan consciente?
¿Cómo lo llevas?
¿Crees todavía que es un experimento?
¿Crees que el mismo experimento evoluciona?
¿Crees que esa evolución se ha dado?
¿Hablaríamos de progreso o de distorsión?
¿O se ha denigrado?
¿Se han dado procesos de ascensión,
de despeje, de disolución?
¿Estamos atrapados o nos hemos liberado?
Y tu respiración ahí, marcándote todo esto,
todo lo que late en tu interno y pulsa allí afuera.
¿Estás pendiente o te desentiendes?
Extiende este ejercicio en tu interno,
en todo eso que cavilas sin alterarte,
y es que se trata del mismo compás
desde que los siglos son.
Esa latencia de la existencia
que te ha llevado a vidas y vidas, y vidas,
y que todo registro contienes en memoria.
Y de allí lo que eres hoy, lo que sientes,
lo que haces, lo que respondes.
Y es tan justo que siempre te preguntes:
¿cómo voy? ¿A dónde voy?
Y lo hagas con serenidad, con atención,
sabiendo de tu obrar, de lo que has sabido sostener,
crear, sentir sin resentir, sin dañar, sin ocultar,
sin falsear, a aventura abierta,
sin buscar excusas, culpables, víctimas.
Y lo sabes: de tan viciado el ejercicio,
te sientes como hasta en derecho de caer
y estigmatizas aún más la aventura.
Ve avanzando, ve serenamente, ve concretando,
ve atinando, ve alineándote, ve respondiendo,
ve aceptando y ve realizando.
Y entiende que tu propio respiro
es el soplo mismo de la Energía Madre
que vida te da, fuerza te da, verdad te da,
y si algo te impone, es ley.
Dirás: sabiendo bien lo que esa ley es,
¿cuánto amor existe? ¿Desde dónde existe?
¿Cómo se obtiene? ¿Cómo se gana?
Créalo, porque la fuerza es para eso,
no para que te acomodes,
no para que la retengas, no para que la uses.
Tienes que crear ley en ti,
tienes que crear amor en ti,
y de allí lo que hagas, lo que seas.
Refuérzate siempre, en los tiempos previstos,
en las dispensaciones dadas, en esa asistencia,
en correspondencia.
Entiende,
en correspondencia las leyes no se quebrantan,
así que respira a plenitud,
sabiendo bien qué tan atendido has sido
por esa tu disposición de atenderte en amor.
Ve en luz, ve en paz.
Om Namaha Shivaya