Funciono para ser
Lo que hemos venido haciendo sin mayor protocolo, retórica, discurso armado: invoca a tu Ser, haciéndote presente en ti.

Lo que hemos venido haciendo
sin mayor protocolo, retórica, discurso armado:
invoca a tu Ser, haciéndote presente en ti.
Elabora —si te es posible—
un breve discurso amoroso hacia ti,
que te haga sentirte, que sientas que te piensas,
y que lo que piensas sea sentido; háblate.
Y ve asentando todo con tu respiro,
más, esta naturaleza, esta forma que tienes,
este ser humano.
Establécete ahí, en tu espacio, con sosiego.
Que tu respiro sea tranquilo,
jamás deberías sentir que tu respiración te invade.
De ahí tu respiro consciente, al ritmo de tu Ser,
de tus latidos, tus pulsaciones, tu frecuencia.
Le vas correspondiendo a tu mente;
si te increpa, si te enjuicia, si se inquieta,
correspóndele con el respiro, y que sepa tu necesidad.
Esto es necesario: aquietarte, silenciarte.
Cada vez el ruido es mayor
ante el desespero del temor.
Todo es tan ensordecedor:
los conflictos, las detonaciones, los insultos,
las declaraciones, las mentiras, las imposiciones,
las difamaciones, los ocultamientos, las infamias.
Todo lo que pretende simular la verdad que es.
Así que respira en lo que hoy crees
que es tu íntima verdad, y aprecia tu silencio
y el que brinda un espacio así.
Rescata tu vibración, tu melodía.
Absorbe lo tonal y haz melodía con tu respiro,
con tus corrientes internas.
¿Qué llevan? ¿Qué traen?
Y ni más ni menos que lo que contienes.
Es cuando el respiro cobra su real vitalidad.
Y no sé si a ti, pero a mí: el pecho empieza a arder.
Se trata de esa acción,
esa movilización de tu prana fecundo,
el que se anida en ti, en tu sentir.
Tienes que lograrlo.
No quisiera abrumarte, pero es que se traspasa,
te traspasas, del sentir al percibir,
y te percibes, y te perciben.
No importa lo que sepas ni lo que creas,
esto se trata de una función necesaria por lo demás,
y es el sentido que guarda este sistema,
el que eres, del que eres parte,
y lo que te permite y te hace consciente de eso
que es tu respiro, así como lo haces.
La pregunta es: ¿funcionas? ¿Estás funcionando?
Y el respiro responde: funciono para ser,
funciono para sentirme, funciono para percibirme
y, lo que más, funciono para amarme,
aunque ni sepa lo que eso es.
Solo se trata de un aliento, de una bondad,
de una actitud que te hace ser.
Ser pulcro, actuar con rectitud, albergar consideraciones,
respetar manifiestos, obrar sin engaño,
asistir y, lo que más: servir.
Y el respiro se detiene, te abstraes,
y el Ser se colma, y el silencio reina,
y la paz habita, y el contacto único.
Y la vida es, ni pasa ni transcurre.
Respiras, entonces, avivándote,
en lo que tu vida es, ésta.
Respiras profundo y atiendes lo que eres,
reconoces el espacio y, por encima de todo,
te agradeces tanta voluntad.
Como siempre,
te comprometes a permanecer en ti,
a aceptar, a asumir dudas, a repensarlo todo,
y lo que más: sentir tu Ser.
Agradece el Ser-Conciencia. Agradece.
Om Namaha Shivaya