Eres pulso, latido, idea y acción
Relaja el rostro, los hombros y asiéntate bien ahí. Reposa. Hazte presente, pronuncia tu nombre internamente hasta que no haya ni eco de eso. Que todo se…

Relaja el rostro, los hombros
y asiéntate bien ahí. Reposa.
Hazte presente,
pronuncia tu nombre internamente
hasta que no haya ni eco de eso.
Que todo se disuelva sutilmente en tu alma.
Observa tu mente
y procura que cada respiro la aquiete.
No forces pensamientos,
ni sensaciones, ni sentimientos.
Entrégate al momento
de lo que sería tu necesidad
de ésta quietud, éste silencio.
Respira calma.
Disfruta de tus formas, como se expresen,
hasta el gozo de saberte así,
tan dispuesto para ti, dejando todo,
alejándote de todo, pero a las vez acercarte,
pronunciarte, reflectar, y lo más: amar así.
Porque esto es amar,
aunque todavía te atraviese el dolor,
te perturbe el temor, te agobien recuerdos,
situaciones, lesiones.
Por eso respiras haciéndote consciente
de que gravitas en tu constante,
en la vida que es, en el espacio que es,
y con aquellos: los que están y los que creen estar.
Respiras con intensidad
produciendo cada respiro consciente,
prestándote a esa quietud.
Cómo sabes jugar con tu cuerpo
y cómo la mente sabe jugar contigo.
Y reafirmas tu alianza, tu posibilidad,
en lo que tu voluntad es.
Y te adentras en tu espacio interno,
y lo único que pareciera pertenecerte, tampoco.
Si tan solo quisieras ya entregarlo todo,
disponerlo todo, darlo todo.
¿A qué? ¿A quién?
¿Es que acaso algo o alguien quisiera?
Y sí, Quien es en ti, Quien es por ti,
Quien te ama a ti,
lo que se atrevió a crearte desde lo que Es.
Y es quien permanece,
lo que vive y te sobrevive, y no muere más.
Es plenitud, es avance, es constancia,
es flujo, es fuerza, es atención, es capacidad,
es pureza, es conciencia.
Es conciencia, es la Conciencia.
¿O crees que existe más?
¿Cómo? ¿Quién? ¿Dónde? ¿Por qué?
¿Acaso no lo percibes, no lo sientes?
Es una grandeza, es una belleza, es un Absoluto.
Es una bondad.
Y te llenas y sabes e igualmente quieres,
más que necesitar.
Y es amor, es todo amor.
Haz tu parte, responde ahí, haz tu parte.
Así lo que veas te destruya, te indigne,
te desmoralice, te enfade, te cueste aceptar.
No repares, resiste.
Exponte ahí, respira tu alma,
no tienes que convencerte, es así.
Eres soplo, aliento, respiro, vida.
Eres pulso, latido, idea, y lo que más: acción.
Y de ese obrar, la Conciencia eres.
¿Qué eliges?
¿Pulcritud u oscuridad?
Respira en tu decisión.
Respira imperceptiblemente
en tu amor producido, contenido, expandido.
Fuerza de luz, acción de amor,
bondad, respeto, paciencia.
Ninguna atadura, ningún improperio,
ninguna ofensa, ningún atropello,
ninguna negación.
Profunda bondad.
Y el pecho ardido.
Y el furor, tan cálido como tu alma es.
Y el amor producido.
Y la luz firme, expandida.
Y tu alma en gozo, así como tu mente,
entregada a tu Ser.
Permanece,
es que ni provoca volver,
y sí, se vuelve, sin perder este estado,
esta fuerza, este alcance,
este logro que de ti es.
Permanece.
Y que lo que late agradezca
a tu Ser que Es,
y a todo ser consciente que respire en amor,
y al que no, que se atienda.
Respira profundo
y por sobre todo agradece
las veces que puedas.
Mantente en ti, siempre en ti.
Om Namaha Shivaya