Tienes que hacer lo tuyo. Tienes que arriesgarte

Si me preguntas, te diría que jamás doy motivo para que nada ni nadie se exprese así. Pero me saben presente, me saben así, creen conocerme. Siempre buscan…

Por Mataji Shaktiananda

Tienes que hacer lo tuyo. Tienes que arriesgarte

TIENES QUE HACER LO TUYO

TIENES QUE ARRIESGARTE

6 de Diciembre de 2013

Si me preguntas, te diría que jamás doy motivo para que nada ni nadie se exprese así.
Pero me saben presente, me saben así, creen conocerme.
Siempre buscan precipitar algo…
Y estoy en calma. No busco mostrar ni demostrar nada.
Ni siquiera te diría que puedo enseñarte algo, más bien enséñame tú:
Enséñame quién eres.
Tanto podrías enseñarme que podría también saber quién soy.
Ya sé que tanta amenaza solo busca quebrar un principio, ése, el interno.
Me he ido dando cuenta. No lo sabía.
También he sido advertida.

Y si me preguntas qué busco
para que me busquen,
puedo decir que nada.
Y es ahí cuando empieza todo.
No lo creen. No creen que hoy
alguien no busque nada.
Pero es que creo que ya saben
que no busco, porque encontré.
Entonces, buscan lo que he encontrado.
Y saben que lo que he
encontrado es mi Ser.
¡Cuántas vidas!
Tienes que comprender
Tienes que atender.
Tienes que hacer lo tuyo.
Tienes que arriesgarte.
Tienes que querer.
Tienes que acrecentar toda
esta situación en la que estás,
en la que eres y pareciera
no importarte ni querer saber.

Cuando me preguntas,
¿qué podría decirte?
Sé que lo que te digo
no te parece importante.
Y nada puedo hacer.
Crees que has estado
buscando algo así,
y lo encuentras y no te lo crees.
Nada puedo hacer.
Y, desde lo que eres
y lo que no, buscas más.
Y crees que es así.
No estimo que me creas.
En realidad no me importa.
No necesito que confíes para confiar.
Pero, escucha bien:
Sé dónde estoy,
incluso sé por qué y para qué,
y me siento complacida.
He recobrado lo que de mí
existe para proponerlo.

Y no en falsa osadía ni en exaltado orgullo.
Pero es una propuesta firme.
Y, lo que es mejor, me siento alentada por quienes me guían. Y es que así lo he permitido.
Si supieras que la libertad empieza cuando te dejas guiar,
cuando no te crees nada ni crees saber.
Dentro de todo, somos tan privilegiados de ser lo que somos, de ser tantos,
de ser buenos, de ser constantes y, por sobre todo, amorosos.
Y, aunque te cueste escucharlo, eso es el Dios.
Eso es haberlo encontrado.
Y es por eso que nos siguen y, también, nos persiguen.
Es lo que se dice salvarse.
Y te preguntarás de quién. Y básicamente es de ti mismo.
Ya, reconócete, manifiéstate, permítelo.
Sé bendito.

Om Namaha Shivaya

Mataji Shaktiananda