GUÁRDATE PARA TU ÚLTIMO RESPIRO

Meditación con Mataji Shaktiananda

26·07·2023

Te concentras, haciendo cada respiro
como si fuese el primero.
Concéntrate en eso y haz un ejercicio,
¿quién sabe si de memoria?
¿Cuántas veces has realizado un primer respiro?
Concéntrate en eso y recrea un instante
para sentir cuánto vives, lo vivo que estás
y, lo que eso te produce:
¿querer vivir, o no? ¿Ser en ese respiro?

Enfócate en los sucesivos,
que no se te escape ni un solo respiro inconsciente.
Haz que cada uno lo produzcas,
quieras, necesites, lo esperes
y te satisfaga hasta que te quedes ahí,
cobrando ese aliento que cada respiro da,
sabiendo lo que haces y tu mente también,
que se abre al suceso
y te acompaña y respira contigo,
recrea el aliento y, te permite todo,
se permite todo.

Esos respiros tan serenos, sin sobresalto alguno,
tan profundos, sabiendo bien, qué los produce.
Y en principio es tu vida,
tu vida hace respiros y los respiros hacen tu vida.

Y el mecanismo es llenarte, así como vaciarte.
Es la sensación, la acción más conmovedora,
porque es tu naturaleza,
la más elemental, la más primaria,
no así básica, porque sabes bien
la complejidad que implica
saber respirar, saber que respiras.
Todo lo que Es, está respirando.

Haberte armado de un sistema perfecto,
haber decidido querer vivir,
haberte atrevido a nacer, elegir tus relativos,
quienes estarían dispuestos en ti, para ti.
Convenir avanzar en lo que se cree es crecer,
hacerte compromisos contigo, con los demás,
darte oportunidades,
todas las que conseguiste por ti y por ofrenda.

Y tus respiros ahí, dando fe de tus acciones.
Cada respiro registra, consciente o inconsciente.
¿Vas marcando o desmarcándote
con cada uno de tus respiros?
Y, sin distraerte ahora, ni evocar, gana respiros,
sosegados como están hoy,
aunque te asalten todo tipo de respiros,
en memoria, sofocados de dolor,
agitados de placer,
entrecortados por mentiras, profundos de amor.

Respira porque eres cuando respiras.
Respiros tímidos, quizá por temor, tal vez los que más.
Valora tu respiro hoy. ¿Cuánto lo conoces?
¿Cuánta plenitud sientes? ¿Cuánta paz?
¿Cuánta verdad? ¿Cuánta alegría?

Ya sin estar pendiente, sin que te ocupe el respiro,
sostente ahí y, sin negarlos,
que ni te sujeten, ni te marquen,
porque ya puedes, ya conoces,
ya ejercitas el no respiro.
Trata y cada vez sentirás menos sofocación,
menos ahogo, menos urgencia,
más voluntad de Ser.

Y te sostienes en tranquilidad,
alcanzando a sentir,
lo que tu verdad es, si existe,
lo que tu paz es, si existe
y, el amor que contienes, si existe.
Es cuando resplandeces,
absolutamente resplandeces,
inequívocamente resplandeces y confías.

Encuentra nuevamente tu respiro,
haz que te recupere, para que recuperes tú,
las ganas de estar, la fuerza de Ser,
la voluntad de permanecer y confiar en ti.

Respira profundo, sabiendo que estás aquí,
que vives aquí, porque así lo quieres.
Guárdate para tu último respiro,
desde tu amor y tu paz y tu verdad.
Guárdate.


Om Namaha Shivaya